Después de unos días lejos de Valencia y sus petarditos falleros, volvemos a la rutina. Ayer estaban las calles llenas de fallas, carcasas de petardos, carpas y calles cortadas. Hoy no queda ni rastro de todo ello. Sin duda los equipos de limpieza son eficaces. ¡Las horas que se habrá echado para dejar Valencia presentable! Lo único que nos recuerda que han sido fallas son los banderines que quedan en las calles (que ya irán quitando) y algún que otro puesto de churros.
